12 de julio de 2015

La epistemología y sus consecuencias filosófico políticas - Gabriel Zanotti

En más de una ocasión me he planteado a mi mismo, escribir algún artículo en referencia a algo que para muchas personas tiene una importancia radical, y creo personalmente debería de ser uno de los temas centrales del debate académico, me refiero específicamente a lo que se conoce como epistemología o "teoría del conocimiento".

Pero en lugar de hacer aquello, decidí que mucho mejor sería traer a ustedes un interesantísimo y esclarecedor artículo del maestro y filósofo argentino Gabriel Zanotti sobre este tema de vital importancia.

Copio la introducción del trabajo de Gabriel, y adjunto el link donde encontrarán el documento completo.

#Paralosamantes del conocimiento
#Paralosamantes de la filosofía



LA EPISTEMOLOGÍA Y SUS CONSECUENCIAS FILOSÓFICO-POLÍTICAS

Gabriel Zanotti

Introducción 

Cuando escribí este artículo, no me di cuenta de que con él estaba iniciando un tema propio, muy personal, que luego iba a desarrollar en ensayos posteriores.I En efecto, hay una tesis común que identifica a esos ensayos, tesis que fue inspirada sobre todo por la lectura y meditación de los escritos de P. K. Feyerabend. Se podría decir que se trata de un acceso directamente epistemológico al liberalismo clásico, esto es, un acceso al tema de la libertad individual directamente desde la filosofía de las ciencias. 

Había antecedentes a Feyerabend, desde luego. Comenzando por la obra del propio Popper, y siguiendo por Hayek, esto ya estaba de algún modo planteado. En Popper hay una confluencia entre ética, filosofía de las ciencias y filosofía política, que le permite llegar a su noción de sociedad “abierta”, que en nuestra opinión se ve mejor, no en su famoso libro al respecto,II sino en sus escritos políticos publicados en Conjeturas y refutaciones.III En Hayek, como lo ha demostrado bien Caldwell,IV la unidad interpretativa de sus escritos está dada por el proyecto de crítica “al abuso de la razón”, esto es, en una razón “constructivista” que concibe la labor del científico social como la de un ingeniero social que tiene que ordenar lo que de otro modo sería un caos, precisamente por dejar de lado la noción de orden espontáneo.

Sin embargo ninguno de ellos llegó tan lejos como Feyerabend, autor que, posiblemente por su modo de escribir, es relativamente desconocido en ambientes liberales clásicos. Feyerabend plantea directamente la separación entre Estado y ciencia, como “nueva Ilustración”: un planteo que contesta directamente al proyecto de Comte donde el nuevo “filósofo rey” es la ciencia, que abarca toda nuestra existencia, como una creencia básica de nuestro contexto cultural, de igual modo que la subordinación del “príncipe secular” a la “potestas” eclesial se daba totalmente por supuesta en el Sacro Imperio Romano Germánico. Lo hemos sustituido por el sacro imperio científico y no nos damos cuenta, pero ese es el motivo de fondo por el cual se da, no sólo una profunda planificación en todos los niveles de la vida social, sino que la misma noción de libertad individual no termina de fructificar en Occidente. Por supuesto, la crítica al cientificismo era también la tesis de la Escuela de Frankfurt,VI con la diferencia de que ellos no tuvieron salida optimista en su planteo por su dependencia con las tesis básicas de Marx respecto del capitalismo. 

Por supuesto, una tentación inexorable es criticar al imperio de la ciencia desde un relativismo epistemológico. Feyerabend mismo reconoce que cayó en esa tentación aunque luego salió de ella con claridad.VII Tal vez mi aporte en esta cuestión consiste en darle una mayor claridad. No se trata de rechazar que el gobierno “nos cuide” en materias de salud y educación merced a que la ciencia puede ser falible, como tampoco se trata de fundamentar la libertad religiosa en un escepticismo religioso. Ello nos coloca, paradójicamente, en una situación potencialmente autoritaria. Si mi respecto para con la libertad de decisión del otro se basa en que no puedo conocer la verdad, ¿qué ocurrirá el día que por algún motivo crea conocerla? La cuestión es que, aún cuando estemos convencidos de estar en la verdad, la verdad no puede imponerse por la fuerza, y ello por la naturaleza de la misma verdad y por la naturaleza de la misma inteligencia humana, que llega a la verdad sólo mediante el diálogo y reflexión. No hemos terminado de asumir, en ese sentido, lo que significa la intimidad personal, que no abarca sólo a lo religioso.VIII La libertad individual es un resultado, entre varios factores, de asumir el ineludible riesgo de ser nosotros mismos los forjadores de nuestra RIIM Nº49, Octubre 2008 | 57 propia existencia.IX Ello no implica una vida individual solitaria, sin el consejo de amigos, coetáneos, lugareños, comunidades religiosas o científicos, para ayudarnos en esta “difícil tarea del vivir”. De lo que se trata es de evitar un nosotros alienante para vivir en un nosotros comunicante,X donde la conciencia de nuestra igual condición de personas nos impida avanzar sobre la vida del otro mediante amenazas de castigo o premios, externos a la misma bondad moral del acto humano. 

Estos temas, por ende, requieren una combinación de antropología filosófica, ética, filosofía de las ciencias y filosofía política, que superan lo que a veces un academicismo excesivo puede llevar a lo que Ortega y Gasset llamó la barbarie del especialismo. Aquí también hay que asumir un riesgo: el riesgo de equivocarse precisamente porque el tema no podía depender de un paradigma bien establecido. Pero el juicio de nuestros errores ya corresponde a nuestros lectores. Cuando uno ha leído a Popper, sabe que la paradójica ventaja de publicar es exponerse a la crítica. En eso, al menos, esperamos no habernos equivocado.




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