22 de julio de 2018

Ideología de Género ¿es o no parte de la agenda libertaria?



Ahora que los tonos empiezan a elevarse y en las mismas trincheras del liberalismo libertario, se escuchan los cantos de sirena de la ideología de género, quisiera expresar a esta comunidad y a la sociedad en general las razones por las cuales la ideología de género no sólo no es liberal, sino por el contrario, es parte de la trasnochada agenda de lo que se conoce hoy como marxismo cultural.

4 razones no libertarias utilizadas como bandera

Victimismo

El victimismo no es liberal o libertario.  La idea de grupos vulnerables que sólo superan un problema supuesto tras la intervención del estado, es marxistoide o por lo menos socialista.  Esta teórica vulneración de derechos según los proponentes de esta idea, sólo encuentra solución en la inclusión y obligatoriedad de esta visión de las cosas, en todos los textos escolares a través de la imposición del estado. Su visión del mundo tiene que ser compartida por todos, crean o no en ella. Desde luego, tolerar, respetar y promover no puede ser equivalente a obligar. La universalización de una visión por la vía de la imposición o fuerza no es libertaria.

Discriminación

Discriminar está en el ADN humano y, por cierto, en la mayoría de los casos para bien. Discriminar es natural. Discriminar es elegir entre algunas alternativas. Discrimino (elijo) cuando compro un auto, cuando compro una marca de pasta de dientes, cuando realizo un casting para una campaña publicitaria, cuando escojo un hotel, cuando elijo a mis amigos, a mi pareja e incluso cuando decido con quien estar en la cama.

El detalle con esta idea es que a los miembros de este grupo en particular no se le puede o debe discriminar, ellos son diferentes. Desarrollemos un poco este tema.

No es que sea deseable que a cierto grupo humano se lo trate de tal o cual manera, sucede simplemente que no podemos obligar a otros a que nos traten como queremos ser tratados, salvo en el ámbito de la ley. La única igualdad posible y liberal es la de la igualdad ante la ley.

Mientras la capacidad de elección se encuentre en el ámbito de la libertad, la gente puede escoger en libertad no unirte al grupo, e incluso no incluirte en su espacio de trabajo, etc., de hecho, eso es lo que implica la defensa de la libertad, que existan escenarios que no te agraden pero que tengas que respetar o simplemente aceptar. Con la misma legitimidad que escoges con quien compartes las noches, y en ese sentido “no eres incluyente” puesto que decides quien sí y quien no, tienes el derecho a excluir o incluir en tu grupo a quien consideres basado en las razones que tu y sólo tu has determinado.

La solución de los proponentes de la ideología de género es tener una legislación especial, particular o con privilegios para obligar, una vez más a quienes no comparten su visión a incluirlos vía legislación coercitiva, o en su defecto, tener una cuota de participación.

El problema con las cuotas, entre otras cosas, es que más allá de no ser liberales o libertarias, no permiten a las empresas llevar a cabo su misión, propuesta de valor o razón de ser, para pasar a ser, el mecanismo de igualación de acceso al trabajo. Idea por cierto socialista y contraria a la prosperidad. En una sociedad libre hay mecanismos mucho más idóneos de inclusión y promoción del ser humano, que son coherentes con la idea de libertad y elección de los proyectos de vida de todos, todos, todos los participantes.

¿Ser o no ser?

La idea pareciese ser que tienen derecho a ser denominados como ellos quieren ser denominados. Hasta ahí todo bien. Pero entre amigos, entre conocidos, por quienes tratan contigo y desean gozar de tu aprecio. Porque no existe tal cosa como el derecho a que me llamen o denominen como yo deseo para todos aquellos que traten conmigo ocasional o periódicamente. Pongamos un ejemplo: ¿Qué les parece si el día de mañana sostengo que yo soy el rey del planeta? Qué así lo siento y que tienen todos la obligación de llamarme así. Caso contrario vulneran un derecho que yo poseo (creo poseer) y además tengo la posibilidad, de transgredido este supuesto derecho, llevarlos a juicio, y; reconocido el hecho cierto de que no me llaman rey del planeta, los pueda meter presos.

Es posible que el que deseen ser llamados o denominados de cierta manera no sea un gran problema. Pero lo que no es liberal, es obligar a que otros te llamen de cierta forma, so pena de juicio o cárcel. Como dije algunos párrafos atrás, discriminar está en el ser humano; y la solución propuesta es generalmente del tipo: si no me llamas en la forma en que yo deseo, te puedo llevar a la cárcel puesto que hay una legislación que me respalda.

¿Lenguaje?

Los socialistas del siglo 21 tuvieron mucho éxito en incluir dentro del lenguaje político los tan mentado “las y los” al inicio de sus discursos. Pero, como si eso no fuese suficiente, ahora los seguidores de la ideología de género desean incluir “lxs” so pretexto de llamarlo lenguaje inclusivo. Oh sorpresa, la misma intención tenían los socialistas de todos los tiempos a incluir “las” en el lenguaje ordinario y político.

Aquí el símil podría ser el de un club, si entre ellos desean hablarse así, ese no es nuestro problema. El problema es cuando se desea obligar a los no miembros del club, a incluir su terminología (la de género) en el lenguaje común.

Lamentablemente este hecho, no es algo de tomarse tan a la ligera, como una vez escuché a Axel Kaiser, los conceptos son campos de batalla, y es a través de estos aparentemente insignificantes detalles que pasamos de entender por “a” a “b”. Como si se tratase de una neolengua al estilo orwelliano, esta terminología perroflauta (así la llamaba Fernando Díaz Villanueva) tiene su razón de ser, y su razón de ser, es hacerte pensar diferente, no en el buen sentido de la palabra. Es hacerte llegar a aceptar como aceptable ciertas cosas que realmente no lo son. Me refiero por ejemplo a la idea de victimismo, que encuentra mejores soluciones en un mundo sin imposiciones y con libertad.

La solución liberal

La apuesta liberal libertaria pasa por creer en la libertad y lo que en libertad se puede llegar a lograr. En educación no se debería incluir, salvo que los directamente involucrados así lo deseen, una perspectiva de vida que sólo ellos compartan. Si se considerase obligatoria la agenda de género, o el enfoque de género como suele denominársele, tendríamos también que consentir que existen otros tantos grupos vulnerables que también tienen los mismos privilegios. Entiéndase por ello, los indígenas, negros, ancianos, niños, personas con capacidades especiales, etc. Con lo cual la hora de clase en la escuela o colegio, haría de todo menos incluir contenido académico. Es decir, tendríamos que hablar del ser humano en su amplia diversidad o situación contingente y hablar de los derechos de cada uno de los grupos que, por cierto, van cambiando con el tiempo (según esta perspectiva) en la medida que el ser humano pasa de niño, a adolescente, luego a adulto y finalmente a anciano. Sólo por poner un ejemplo.

Lo que tiene que haber en la educación es la promoción del respeto a la persona. Esta sí una sola. Persona que puede ser baja, alta, creyente, no creyente, de cierto color de piel o condición social, con ciertas preferencias en lo sexual o de cierta edad en particular. Toda esa diversidad es sólo una característica mas de la condición humana. Es el ser humano el poseedor de los derechos, no su manifestación temporal o contingente. Si promovemos el respeto a la persona, no tendremos que preocuparnos por si este es religioso, niño o transgénero. Seguro viviremos en una sociedad mejor.

Finalmente, el con quien compartir un momento o la vida misma es materia de decisión personal, en ese sentido todos estamos de acuerdo. La libertad es algo bello y defenderla algo que se realiza a través del diálgo, el debate y la persuación. Jamás por la vía de la imposición.

Seguimos conversando,

Joselo Andrade Rada



20 de mayo de 2018

Lenín Moreno: más ayuda el que no estorba



Las declaraciones de Lenín Moreno no son poca cosa, insiste en que en el Ecuador se debe continuar con el socialismo, sí con el socialismo como si no hubiese sido suficiente con la ahora más de una década espantosa. Señor Lenín Moreno si no ha entendido que lo que le ha pasado al Ecuador durante este tiempo es eso precisamente, el haber vivido el socialismo puro y duro, el de siempre, el de ayer, el que se practica en Venezuela, en Nicaragua, en Cuba y aún hoy en esta tierra es mejor que se mantenga callado pues más ayuda el que no estorba.

Sí, sin pelos en la lengua, cuando alguien lanza a diestra y siniestra disparates hay personas que lo sufren, pero cuando éste es el supuesto presidente y lo digo así pues los ecuatorianos sabemos de que manera llegó, la cosa es distinta. Como nadie o muy pocos se atreven a decírselo en la cara pues no es dable confrontar al huésped de Carondelet, yo sí se lo digo, señor Moreno ¡es la economía estúpido! Eso es lo que hay que arreglar.

Después de haber ocasionado tamaño desastre junto a sus amigos y coidearios Correa y Glas lo menos que debería hacer es silencio, si para abrir la boca lo que va a decir es que ¡ahora sí¡, una y mil veces más, probará con lo que no ha funcionado nunca, faltaba más, el socialismo!!!

Si no cambia el rumbo, si no abandona la ruta que hemos seguido y que ha señalado claramente, la situación económica no cambiará, tal vez obtenga algún crédito más, pero más temprano que tarde la mesa de la que ahora se sirve será pagada por los ecuatorianos. Y que casualidad no sabrá ni siquiera como llegamos ahí.

Le voy a dar una pista de hacia donde vamos con la manida idea de la redistribución, el quitar a unos para dar a otros, el odio a los ricos y el desprecio a quien a través de trabajo se gana el dinero, y las tan clientelares como inútiles políticas sociales revolucionarias, pues nada mas y nada menos que hacia Venezuela señor. No pasará mucho tiempo sin que lleguemos a ese destino, pues bien es cierto que quien de manera insistente no cambia de rumbo tarde o temprano llega a donde se propone llegar, y usted para variar está empeñado en seguir el camino del socialismo. 

Lamentablemente y no sólo para Venezuela, sino también para otros países entre ellos Ecuador en esa parada el escenario siempre es el mismo: hambre, crisis y desesperación.

Por el bien del país, piense un poquito antes de hablar.

Con mis lectores, y no con usted,

Seguimos conversando,
Joselo Andrade Rada

14 de abril de 2018

¿Por qué fracasa el socialismo?


Después de tan terribles sucesos ocurridos en el Ecuador, debería quedar claro para todos que la opción del socialismo sea la del siglo XIX, XX o XXI tendrá siempre los mismos resultados.  ¿Por qué?   Por una sencilla razón, el socialismo supone la imposición por medio de la violencia de una manera de entender la realidad.  Se trata de una perspectiva contraria a la naturaleza humana y sin importar quien intente llevarlo adelante, éste no puede alterar las manifestaciones propias de lo que éste implica.

En el socialismo la libertad individual (tu libertad tal y como la entiendas) es el objetivo directo del ataque.  Suponen los socialistas que lo que importa es acabar con una supuesta distribución de la riqueza que estiman incorrecta y desde luego, cualquiera que tenga algo por ejemplo casa, dinero, negocio, herencia, tierra y un largo etc., es quien tiene que entregar gran parte de ese algo para llevar adelante los propósitos redistribuidores de riqueza como si simplemente se tratase de quitar a unos para entregar a otros.  Su concepto de justicia les justifica, a la vez que legitima el llevar adelante todo tipo de atropellos, que de otra manera no resistirían el menor análisis.  Desde luego, su interpretación de lo que es justo tiene consecuencias perversas en el mundo de la realidad.

Superada la justificación ética del arrebatamiento de bienes a sus legítimos propietarios y en un contexto donde quitar a quien posee legítimamente un bien suena mal, hay que deslegitimar al titular de derechos, hay que desacreditar al propietario, hay que llamarlo de cualquier manera para alterar el clima de opinión. Todo suma a la hora de relativizar el derecho de un propietario a mantener en sus manos lo que ha ganado con trabajo honesto. Una vez superado este escollo lo demás es pan comido, pero previo a ello hay que tomar los espacios de opinión, ganar la batalla intelectual (a través de argumentaciones verosímiles y a la vez falaces), tomarse la educación.  Educar a quienes educan será tarea fundamental; a esto muchos le llaman alterar la opinión pública en pro del marxismo cultural.

El socialismo lucha contra una situación natural, tiene de enemigo a la naturaleza del ser humano que busca que lo que se obtiene con el fruto de su trabajo se quede con él para el uso de la familia, hijos y sus objetivos propios.  Por ello su fracaso.  No puede triunfar algo que intrínsecamente debe vencer al gen humano, por ello la tan manida costumbre de tratar de formar al hombre nuevo, idea que jamás ha dado resultados, pero que en el propósito de su realización ha dado lugar a centros de reeducación, campos de concentración y cárceles políticas.  Dado que luchan contra aquello que está en nosotros, ser diferentes, tener perspectivas y objetivos propios, su causa desde su génesis está condenada al fracaso.

Otro tema que no debemos perder de vista con el socialismo es que no sólo que no logra alterar la naturaleza humana, sino que en un contexto de poder y arca abierta, los propios objetivos de aquellos que se auto titulaban socialistas sufren una mutación (si es que alguna vez realmente creyeron en ello) sus deseos de alterar una suerte de status quo que consideran injusto pasa a ser sustituido por la búsqueda de la riqueza personal y la preservación del poder.  Ellos también tienen el gen humano, sin embargo y a diferencia del resto.  En el poder, o a través del estado esta manifestación del ser humano da lugar a sus más bajos instintos.  El revolucionario irrespetuoso de la propiedad privada ahora sólo busca que los recursos fluyan hacia él.  Huelga dar ejemplos de ello, sin embargo, recordemos a la revolucionaria ecuatoriana que sostenía que los ricos debían comer mierda y ahora que lo es, veo muy difícil que ese plato sugerido sea parte de su dieta personal.

No se trata de personas que perdieron el camino, que le fallaron a una doctrina o que fueron enceguecidas por el poder, se trata de que al seguir el camino que demanda el socialismo irremediablemente cosecharás estos resultados.  Tarde o temprano el socialismo te llevará por el sendero del irrespeto total, de la intolerancia a otras formas de pensar,  te conducirá al camino de la violencia, pues no es de esperar que el resto de los seres humanos permanezcan impávidos ante quien busca quitarles lo que han ganado con el sudor de su frente. El socialismo se impone mis queridos amigos, jamás surge de manera natural.

Un último detalle de radical importancia. Su puesta en ejecución supone también la destrucción de los incentivos y elementos necesarios para la creación de riqueza y construcción de una sociedad próspera. ¿quién quiere trabajar para que un burócrata decida que hacer con el fruto de su esfuerzo? ¿quién querrá trabajar si al final le quitan lo que le pertenece? La lógica, el sentido común y la experiencia humana también están en contra del socialismo de todos los tiempos.

Para finalizar pues ese era realmente el propósito de estas líneas, quiero destacar que aquellas personas que hoy secuestran y matan a ecuatorianos, o aquellas que han sembrado el terror en Colombia son en su mayoría herederos lejanos de una siembra realizada hace algunas décadas. Hoy ellos mismos desconocen la génesis intelectual de la que bebieron, sin embargo, son hijos de doctrinas totalitarias que no respetan la vida humana, la libertad o la propiedad. Estas terribles manifestaciones no emergen al principio de la implantación del sistema, aparecen en los últimos tramos temporales del socialismo, al igual que la crisis crónica, y la pauperización de las sociedades que han sido víctimas de éste. Como ejemplo claro de esto tenemos a Venezuela.

Si queremos cambiar este rumbo debemos sustituir las ideas socialistas por las del ideario liberal, sembrar algo distinto a lo que sembraron los socialistas en América Latina década tras década.  Aunque no lo creas tu también has adoptado parte de su ideario, para muestra un botón: los derechos del trabajador son irrenunciables son una consigna marxista, no una liberal.

Pd: Si no respetas la propiedad privada, la vida y la libertad de los demás, no sólo eres contrario a las ideas liberales, eres contrario a la naturaleza humana.

Seguimos conversando,

Joselo Andrade Rada


10 de abril de 2018

Un año sin cigarrillos



Hace 3 días exactamente el 7 de este mes cumplí un año sin cigarrillos, quien lo diría. Lo que estoy a punto de narrar es algo  respecto de esta experiencia.

Empecemos por los inicios

La verdad empecé a fumar muy temprano, y como a muchos otros jóvenes de aquel tiempo fumar era algo que sucedía mientras íbamos creciendo.  El cigarrillo nos acompañaba en las fiestas, en las casas de los amigos, cuando nos reuníamos en el parque y desde luego, siempre estaba ahí presente en las buenas y en las malas.  Para todos aquellos que fuman o lo han hecho en el pasado saben perfectamente que un cigarrillo acompaña, tal vez este es uno de los más grandes problemas al tratar de dejarlo.  Suele suceder que no quieres abandonar a quien tan grato servicio te ha prestado.

No voy a hablar de lo malo que es para tu salud, no conozco a nadie que desconozca que fumar tiene consecuencias negativas, tal vez lo que no muchos conozcan es que este también tiene sus beneficios, y desde luego, tampoco hablaré de ellos.  Mi intención ahora es hablar un poquito más de ese pasado, y de como ha sido este año sin aquel amigo y compañero inseparable al que por motivos de corrección política no muchos se atreven a tildar de aquella manera, amén de que no toda relación es saludable.

Para un fumador que se precie de serlo llevar en su bolsillo una cajetilla de 10 o 20 cigarrillos es lo más normal del mundo, tener siempre encendedor o fósforos, buscar los espacios para fumar (cada día es más difícil), convencer a alguien de que te acompañe o alegrarse de que alguien sugiera el vamos por un cigarrillo es el pan de cada día.  Hay una especie de comunidad, un cierto sentido de pertenencia, y más allá de todo daño del que la mayoría está consciente hay un placer, una sensación y un algo que el cigarrillo te brinda. Para el fumador esta es toda una experiencia!

Con el paso del tiempo, este se transforma en un hábito.  Hábito similar al de llevar contigo el celular, es simplemente algo que te acompaña y en su ausencia sientes claramente que algo te falta.  Escribo sobre todo esto, para que entiendan a que se enfrenta alguien que ha decidido o que planea dejar el hábito de fumar.  Cuando algo se volvió parte de tu vida y adicionalmente todavía no observas en carne propia el daño que potencialmente acarrea, dejarlo está en tu lista de intenciones sin que a su vez le veas mayor sentido.

Un año atrás

Mi historia sin éste empezó cuando mi cuñado llegó del exterior con un cigarrillo electrónico y me dijo pruébalo no es malo.  Desde luego le dije no, eso no es para mí.  No, no, no.  Pero no se adelanten, esta no es la historia de como pasé de un hábito a otro, es la historia de quien escribe un año después de haber dejado de fumar.

Pues bien al probar el cigarrillo electrónico en realidad me pareció agradable tenía (tiene) las ventajas de mantener ciertos elementos que considero indispensables para no sentir la sensación de haber dejado el hábito, al fin y al cabo mantienes algo entre las manos, te permite exhalar algo, en este caso vapor, contiene nicotina (elemento que se puede consumir a discreción a través de la vaporización del líquido que éstos utilizan) y después de todo el elemento más adictivo del cigarrillo estaba presente al menos en mi caso, me refiero a la nicotina.  Tiempo después habría de suprimirla.

Una vez entrado en el mundo del cigarrillo electrónico decidí dejar el cigarrillo el mismo día en que obtuve mi primer cacharrito[1], por cierto, llevo dos a la fecha.  Lo hice sin meter mucho asunto en el tema, quería en realidad sustituir parcialmente algunos de los cigarrillos que fumaba por algunas caladas[2] del e-cigar.  Pero como dice el chavo fue casi sin querer queriendo que me dije a mi mismo, veamos que pasa si dejamos de fumar (no pensaba en algo más de un par de semanas) quería saber que se sentía. Después de todo, llevaba décadas sin parar de hacerlo y aunque había ocasiones en que no me mandaba ni uno en el día, no cabe duda de que donde estaba yo había cigarrillos.

Me encontraba ante una especie de experimento personal.  Oh sorpresa no me iba mal, estaba entretenido con el cigarrillo electrónico y, por otro lado empecé a pensar seriamente en ver qué pasaba si lo dejaba por un período indefinido (al momento se planteaba así).  Después de todo, dejar el cigarrillo no era un mal plan.

Acortemos algo la historia

Un buen día decidí que mi cigarrillo electrónico ya no debía utilizar nicotina en el líquido que se utiliza para hacer vapor, llevaba algo así como dos meses.  La prueba de fuego estaba ante mí, mi cuerpo por primera vez en décadas iba a dejar de percibir nicotina.  Por mi parte estaba totalmente seguro de que no iba a tener ningún problema, al cabo que soy Joselo Andrade y como tal, nunca dudé de que podía hacer lo que se me daba la gana.  Pues bien, así lo hice.

Lo que la gente llama abstinencia es algo que experimenté; cerca de 30 días con dolor de cabeza… nada más.  Ni falta de sueño, o somnolencia, ni más hambre, ni ninguna otra cosa.  Aunque debo reconocer que para aliviar la carga (si se le podía llamar así), le decía a mi esposa vamos a comer a la calle (creo gané unas libras por este concepto).  Nótese también que no sentí en ningún momento el deseo loco, ni arrebato de fumarme un cigarrillo que podría naturalmente esperarse.

Al cabo de un tiempo, incluso durante los inicios del cigarrillo electrónico dejé de pensar en el cigarrillo, lo extrañaba a veces cual persona que sabe que una Coca Cola siempre es buena compañía de una pizza y yo con mi pizza (un buen trago) sabía que para bailar se necesitan dos, en cierto modo, y aún sin notarlo estaba dejando de pensar en éste.  De igual manera, me fui aburriendo del cigarrillo electrónico, supongo la falta de nicotina le quitó parte de su atractivo.  Hoy por hoy, llevo algo así como un mes sin siquiera mirarlo, de hecho, está parcialmente dañado (tengo el repuesto por si acaso, y estoy seguro de que uno de estos lo rearmo) pero en esencia ya no pienso en el cigarrillo.

Lleguemos a la actualidad

La verdad es que el cigarrillo tiene su atractivo y a veces lo miro con nostalgia.  Recuerden que después de todo, éste siempre estaba en las buenas y en las malas.  Simplemente era parte de mi vida. También sé que el cigarrillo es agradable y tengo en ocasiones, arranques de pegarme uno justificándolo bajo la idea de que se trata de una ocasión especial.  Para aquellos que deseen dejar el hábito de fumar el cigarrillo electrónico puede ayudar, me parece personalmente que hace más fácil la transición.

Por otro lado, y no puedo dejar de decirlo pues soy una persona honesta, no fumar tiene también de aburrido.  Los buenos momentos no dejan de asociarse en mi cabeza junto a un buen cigarrillo.  No quiero decirles que sigan mi ejemplo, no es ese el objetivo de estas líneas y quiero dejar constancia que detesto como el que más, que cada día existan más prohibiciones contra el mismo.

Lo que quería el día de hoy es contarles esta historia.  Llevo más de un año sin fumar y algunos dicen que debería sentirme orgulloso y la verdad en cierto modo lo estoy. ¿Por qué les cuento esto? Simplemente supongo que vale la pena hacerlo.

Pd: Si quieren intercambiar algunas líneas respecto de esta experiencia, e incluso recibir ánimo para dejarlo no dudes en escribir tu mensaje en mi blog.

Hasta tanto, un fuerte abrazo mis amigos, y seguimos conversando.

Joselo Andrade Rada



[1] Me refiero a mi primer cigarrillo electrónico.
[2] Una calada es el equivalente a un golpe de cigarrillo. Para aquellos que no conocen de estos temas es la acción de ingresar vapor (caso e cigar) o humo (caso cigarrillo) a los pulmones.

20 de febrero de 2018

Colaboracionismo y tiranía



Me voy a permitir ser políticamente incorrecto, y señalar claramente que debemos castigar y rechazar frontalmente el colaboracionismo entre el gobierno de Moreno y aquellos, con los que ahora comparte el poder.

La tiranía y sus aliados

A lo largo de la historia de la humanidad la prolongación de las tiranías ha contado con aliados sin los cuales su permanencia en el tiempo y con él, la profundización del daño que estas producen hubiera sido inconcebible. 

Éstas tuvieron siempre por aliados un relato que las justifica, “un pasado que dejar atrás, el retorno a un escenario democrático[1] perdido en algún momento específico del tiempo, la necesidad de un punto final a una situación que se estima terriblemente indeseable, la idea de recuperar un cierto estado de cosas, que se supone ocurrió en algún pasado remoto y que suponen una vuelta a la gloria en contraposición con un ahora presente decadente”. En resumen, un mito que se transmite a la población a través de un aparataje propagandístico creado para el efecto, entiéndase medios de comunicación, literatura, textos educativos, redes sociales (en la actualidad) y suministrado por los creadores del mismo, quienes adicional a la creación y masificación del mito tienen la tarea constante de mantenerlo vigente. Huelga decir que para ello no importa si es necesario modificar, alterar o tergiversar la historia de la sociedad de la que estemos hablando.

Los intelectualoides

Hijos del libreto y receta necesaria para alcanzar y mantenerse en el poder, todo mito o relato requiere de los mensajeros del mismo. Distantes de la realidad, y en ese sentido intelectualoides y no intelectuales, son los culpables primarios de la difusión mitológica de la idea que dará sustento a la tiranía futura. Deben poseer cierto ropaje de intelectualidad, estar ubicados estratégicamente, son quienes deben formar y multiplicar a quienes cual empresa multinivel lleven el mensaje a otros, tienen la no sencilla tarea de cambiar el clima de opinión pública, pero eso sí, una vez que logran mover el centro del debate político hacia el objetivo determinado, lo demás cual dominó empieza a caer por su propio peso. En América Latina tenemos ejemplos de aquellas cosas en “que se vayan todos”, “el feriado bancario”, “la noche neoliberal”, “la redistribución de la riqueza”, “los derechos del trabajador son irrenunciables” (sí, esto también), “el extractivismo”, “la asamblea constituyente de plenos poderes”, “eliminar las desigualdades”, “no a la privatización”, y un larguísimo etc.

Es necesario anotar que esta elite intelectual puede estar incluso convencida de lo que propone, y desarrollar su trabajo con cierta honestidad, aunque al final sus buenas intenciones causen el infierno en la tierra. También suele ser acomodaticia y funcional a los intereses de la tiranía, total como todos los demás seres humanos actúan en función de incentivos y del contexto en que se encuentran inmersas.

Un enemigo contra el cual luchar

Éste se desprende del mito creado, y su derrota situación, por cierto, indeseable para quienes están en el poder, es en parte la razón que justifica que quienes luchan contra éste permanezcan eternamente en el mismo. Ejemplos de enemigo son el imperio, el embargo económico, los judíos, la prensa corrupta, los poderes fácticos, la oligarquía, Wall Mart o el Pato Donald todo vale y se justifica en función del objetivo de mantenerse en el poder.

Los colaboracionistas

No hay tiranía alguna que pueda consolidar su poder sin la ayuda de un grupo interesado de beneficiarios del nuevo status quo. Empecemos por la idea de la consolidación.

La llegada al poder tiene similitudes con el momento del despegue de un avión, con éste el viaje inicia y a la vez es el momento de mayor fragilidad del vuelo. A éste (el poder) se llega con cierto capital político, es beneficiario del mito o relato ahora compartido, sin embargo, no tiene necesariamente un cheque en blanco, necesita ganar terreno, la tiranía de turno a ganado una batalla, pero no “la madre de todas las batallas”, ésta necesita de aliados que allanen el camino. El camino de la consolidación requiere de voces fuera del espectro natural de influencia de quienes han creado el mito, unir a quienes son aparentemente opositores se vuelve mandatorio.

Tan necesario como natural el discurso del diálogo, la idea de la unidad, el todos con un mismo propósito, el país primero antes que los intereses personales, es utilizado por tirios y troyanos. Sin embargo, en el caso de las tiranías la necesidad de la consolidación (para fines perversos) requiere mandatoriamente de la división de los actores de oposición, para ello, la compra de conciencias, el reparto de poder, y la venta de cortinas de humo que no permiten ver a los pocos involucrados en esto de manera honesta, que son víctimas del proceso de legitimación de una tiranía en ascenso.

Un alto en este relato

Quiero hacer una puntualización importantísima. Si bien es cierto, que los elementos y el desarrollo del artículo se mantiene vigente de manera atemporal e indiferente de sus actores locales o particulares. Lo que me ha llevado a escribir estas líneas es la convicción de que, en este momento en el Ecuador, la tiranía socialista camuflada de Lenín Moreno está recibiendo apoyo de actores y grupos políticos conocidos que hacen las veces de colaboracionistas. Esta situación, que hoy para algunos no tiene mayor importancia, pues se trata de un gobierno diferente al de Rafael Correa no es menor. Lenín Moreno es en esencia, en el fondo, y en la práctica lo mismo que Rafael Correa, pero en una envoltura diferente, y por ello, serán culpables de lo que se está cocinando en este momento en nuestro país todos aquellos que colaboran políticamente con el régimen. 

Entre Moreno y Maduro, es la dolarización y las fuerzas armadas lo que diferencia a los resultados actuales, sin eso, sólo es el tiempo y la velocidad que se le imprime al proceso lo que marca la diferencia entre uno y otro escenario.

Actuar como colaboracionista con Lenín Moreno es el equivalente a no entender lo que vivimos durante más de una década y, además, no tener un mínimo de decencia y de responsabilidad.

Una fuerza armada que lo sostenga

Como naturalmente es predecible en algún momento los resultados y la práctica totalitaria son incompatibles con las libertades a las que los ciudadanos otrora estaban acostumbrados, por ello, es necesario un grupo de gente con armas que impida el levantamiento de los grupos inconformes. 

Juega en esto también el desarme de la sociedad civil, todos los regímenes totalitarios desarmaron previamente a los ciudadanos, la complicidad total o parcial ante los crímenes que se cometen en el país, y la colocación de hombres de confianza en los puestos claves de las fuerzas armadas. Una vez más la compra de conciencias es un requisito indispensable para la tiranía.

También suelen formarse grupos paralelos que son utilizados para la intimidación y sometimiento de quienes son parte de las voces disidentes. Ejemplos de esto abundan en la literatura de las tiranías.

Una base popular o los beneficiarios de la promesa

Si bien es cierto que las tiranías se sostienen en el poder, por la mezcla de los elementos arriba mencionados, no es equívoco sostener que al menos temporalmente gozan de cierto respaldo en la población. Al fin y al cabo, alguien tuvo que comprar el mito. Carentes de los elementos necesarios para establecer las relaciones de causalidad entre lo que sucede en el país y cómo llegamos a ello, o por la simple creencia de ser los beneficiarios de un anhelado beneficio prometido, así como también por haber sido asimilados por el sistema, desde grupos humanos carentes de recursos hasta empresarios beneficiarios de contratos y el nuevo estado de cosas la tiranía suele tener seguidores. No hay poder tiránico que al menos en algún instante, no haya contado con el apoyo directo de un grupo de personas que consideraron por razones muy diversas que lo que estaba sucediendo estaba bien. Una vez más el mito y su perenne reforzamiento es clave en la mantención del apoyo de este sector de la sociedad.

Por último y no menos importante, en toda sociedad en la que una tiranía se ha impuesto existe también un grupo de personas que fueron capaces de ver llegar el problema desde lejos, y que desde el principio objetaron la llegada tanto del mito, como del tirano. Estos son los artífices del agotamiento de la tiranía, su persistencia y claridad, sumado a los descalabros, crisis y falta de libertades que en algún momento se presentan claras para la mayoría, son necesarios y claves para destruir la jaula totalitaria.

Resumiendo, y porque todo tiene su final (incluído las tiranías) quienes hemos defendido la libertad a lo largo de la década espantosa no debemos confundirnos ante esta realidad, en Ecuador hay que desmontar el aparataje socialista que se mantiene aún vigente con Lenín Moreno, y además, enterrar políticamente a aquellos colaboracionistas que hacen posible el funcionamiento de esta nueva estafa con diferente envoltura.

Al buen entendedor, pocas palabras.

Seguimos conversando,

Joselo Andrade Rada





[1] Entendiendo por este no necesariamente lo que la mayoría de los ciudadanos entienden por aquel, siendo en algunos casos potencialmente deseable y en otros, terriblemente peligroso.

10 de febrero de 2018

El maldito espíritu de Montecristi


No ha sido una, ni dos, ni tres veces las ocasiones en las que hemos escuchado invocar “al espíritu de Montecristi” como referente de la ruta que debió seguir el Ecuador y de la que se desvió el ex presidente Correa. Hemos sido testigos de como en medios de comunicación y a través de analistas políticos se cita a éste, cual guía para el camino de los ecuatorianos.  Consciente de tan craso error, hoy quiero pedir a todos los ecuatorianos que invoquemos a todos los santos (es sólo una expresión) y a todos los dioses para que de manera urgente exorcicemos del Ecuador a aquel maldito espíritu que dio lugar a la mayoría de los males que los ecuatorianos hemos vivido a lo largo de la no en vano denominada década espantosa.

Crónica de una muerte anunciada

Cual novela del inmortal Gabriel García Márquez no fueron pocos los ecuatorianos que visualizaron más de una década atrás como el demonio socialista del siglo 21 se cernía sobre el Ecuador, una vez que la candidatura del ahora ex presidente Correa, se anunciaba con bombos y platillos cual panacea que resolvería todos los males de nuestro país.

En la Venezuela del año 2005 al igual que en el Ecuador de aquel tiempo era normal leer en sus calles la expresión “que se vayan todos”. De lo que no todos estaban conscientes era de que con este tipo de expresiones se estaba labrando el camino que demandaba la franquicia socialista. Ésta básicamente consistía en el relanzamiento del socialismo (en 1989 había fracasado el socialismo real con la caída del muro de Berlín y en el mundo entero éste había caído en total descrédito) desde ahora se llamaría socialismo del siglo 21, en la toma del poder por vías aparentemente democráticas para al poco tiempo terminar con ella (nótese que esto era necesario por una sola ocasión, tiempo después bastaría con consecutivos fraudes electorales), de concentrar el poder en manos del ejecutivo a través de una asamblea constituyente, y en ella (la asamblea) incluir un nuevo poder que iba a facilitar el aterrizaje de esta última idea, la inclusión del Consejo de Participación Ciudadana que según el libreto establecido desde Cuba, permitiría al presidente designar a gente de su extrema confianza para evitar la fiscalización, blindar al gobierno de todo tipo de potenciales amenazas y en suma gobernar sin el freno de los contrapesos republicanos.

Finalmente era necesario establecer una ley de comunicación (ley mordaza) que impidiera denunciar los actos de corrupción, incautar medios de comunicación no afines o quitarles los permisos de transmisión, así como sacar del aire a aquellos periodistas que interfirieran con la construcción de la jaula totalitaria, criminalizar la protesta ciudadana, enunciar la existencia de un enemigo con el cual estar en continua lucha (la prensa corrupta, y los poderes fácticos), insistir en que la factura (de la mesa servida) sólo la pagarían los más ricos, establecer alianzas internacionales entre los países del eje socialista, establecer un estado de propaganda y para eternizar el sistema, incluir la maléfica idea de la reelección indefinida.

Una vez instalado en el poder Rafael Correa sólo necesitó seguir el libreto, en él era esencial la puesta en marcha de una Asamblea Constituyente de Plenos Poderes, pues sin ella el desarme de la poca institucionalidad existente, entiéndase independencia de poderes, e imperio de la ley (nótese que estas nunca echaron raíces realmente en el Ecuador) no hubiese sido posible.

La Asamblea Constituyente y el Espíritu de Montecristi

La idea de la constituyente fue el resultado de la venta de un producto muy bien publicitado, aunque con resultados terribles para quien lo comprara. Al igual que la idea nazi de que los judíos eran los culpables de gran parte de los problemas que existían en Alemania, a través de un estado de propaganda mejor calibrado que reloj suizo, se hizo creer a los ecuatorianos que todo aquello que vivimos en el pasado fue nefasto, antes de ellos el infierno, con ellos la refundación.  Las mentes lúcidas, los corazones ardientes y las manos limpias lo arreglarían todo. ¡Vaya fatalidad!

Hoy al invocar al maldito espíritu de Montecristi caemos en el error fatal de no entender lo que nos pasó más de una década atrás. Lo que sucedió en Ecuador es en gran parte culpa de ese maldito espíritu en el que ideas socialistas permearon a lo largo y ancho de todo el sistema.  La concentración de poderes, la falta de libertades, la reelección indefinida, el autoritarismo, la persecución política, el estado hipertrofiado, el endeudamiento sin fin (aún vivimos en él), el estado de propaganda, la mentira, la inclusión de antivalores (la educación e ideas que ahora pululan en la juventud ecuatoriana es uno de los peores legados revolucionarios), la crisis económica y la división que sembró la revolución entre familia y amigos de toda la vida se deben a las ideas contenidas en Montecristi.  De aquel maldito espíritu, no sólo la década robada o perdida, sino también el tiempo que tardaremos en recomponer nuestra economía y el tejido empresarial tan necesario para salir del abismo en que nos encontramos inmersos.  Si alguna esperanza tiene el Ecuador de sacar provecho de esta terrible experiencia primero debemos entender realmente que sucedió durante este tan nefasto como espantoso período.

La intelectualidad y líderes de opinión tienen casi la obligación moral de realizarle una autopsia al socialismo de todos los tiempos, puesto que sólo de éste surgen aquellos espíritus que han plagado de atraso y miseria a América Latina.  Los glas, los patiños, los larreas, los alvarados, los serranos, los corderos, las sumisas, los come cheques o el aborregamiento de una parte de los ecuatorianos sólo son la punta del iceberg que genera el socialismo en una sociedad.



No es ni el espíritu de Montecristi, ni un Lenín Moreno llegado por la ventana (y poseído por aquel maldito espíritu) lo que nos colocará en la senda que terminamos de perder más de una década atrás. Es el entendimiento de que fue aquello que ocurrió en tierra ecuatoriana y venezolana, más la inclusión de cuales son las prácticas de aquellas sociedades que han abandonado la sombra de la pobreza y ahora disfrutan de elevados niveles de prosperidad, lo que necesitamos en nuestro país. Más Hayek y menos Keynes, más reflexión y mayor libertad.

Al espíritu de Montecristi yo le digo va de retro satanás, maldito espíritu, espero te fundas en el mismo infierno en el que ahora pagan sus atrocidades personajes de ingrata recordación como Marx, Stalin, Chávez, Hitler o Castro.

Seguimos conversando,

Joselo Andrade Rada






8 de febrero de 2018

La receta que nunca funciona: Ni Moreno, ni Correa, ni Glas socialismo nunca más



Hoy quiero dejar registro de una breve reflexión sobre Lenín Moreno y lo que podemos esperar de él. El relato viene mas o menos así:

Cuando Rafael Correa se convirtió en candidato a la presidencia allá por el año 2006 estaba seguro de que sería lo peor que le podría ocurrir al Ecuador si  llegaba a convertirse en presidente, aunque honestamente tengo que reconocer que no pensé que llegaría a la presidencia. 

Una vez que lo logró no me quedó duda de lo que sucedería con el paso del  tiempo, y fue por una razón sencilla, sabía que el sujeto era parte de la corriente socialista del siglo 21. Socialismo que por cierto, sólo había generado estragos, crisis y miseria a lo largo de siglos y por todo lugar que había sido aplicado.

La misma certeza y por las mismas razones

Lenín Moreno es un hombre de pocas luces pero por si eso no fuese poco, además es un socialista confeso, cosa que lo hace particularmente peligroso para el futuro de los ecuatorianos. Las pocas ideas con las que cuenta son parte del panfleto marxista que leyó en su juventud y que desde aquel tiempo nublaron su entendimiento y su interpretación del mundo que le rodea. Será sólo su incapacidad, el reparto con otras tiendas políticas (tema necesario para llegar a la situación actual). La falta de recursos, y sobre todo el cambio en el clima de ideas (más libertad y menos socialismo), así como la presión cívica lo único que podría evitar que seamos víctimas de otro socialista del siglo 21.

Finalmente ahora que terminó el tiempo de consulta, Lenín no desmiente a quien desde su gabinete "habla de sustituir la ley de plusvalía por otra", nos viene con el viejo discurso de la "soberanía" frente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos cuando debío sostener simplemente que haría las aclaraciones pertinentes y que confiaba en el buen juicio de la misma, y por último, suelto de huesos dice que sólo trabajará con quienes comparten su ideología. 

Mis estimados lectores, el socialismo del siglo 21 ahora representado por Moreno está vivito y coleando, por todo ello, a los amigos de la sociedad libre les digo: Ni Moreno, ni Correa, ni Glas socialismo nunca más!

Seguimos conversando,

Joselo Andrade Rada

2 de enero de 2018

El perro, el agente de tránsito y la pérdida de libertad

Foto tomada de Diario Metro Ecuador

Lo que a continuación voy a escribir es una opinión: Como tal falible pero que intenta ser reflexiva, tolerante y sin ánimo alguno de herir susceptibilidades.

Es posible que la acción de despedir a un agente de tránsito haya cruzado la línea de la proporcionalidad en ello puedo estar de acuerdo, sin embargo, creo que el enfoque general de la discusión (del perro que murió y en cuyo desenlace el agente de tránsito de la ciudad de Quito jugó cierto rol) no ha sido precisamente el adecuado. El problema no es sólo que un animal ahora este muerto, por cierto, manifestación visible de una situación cuyas raíces tienen causas mucho más profundas. El problema es que hoy la regulación de las acciones privadas haya llegado al extremo de no permitir a las personas tomar decisiones en libertad. Es decir, si quiero ir en el balde de una camioneta o no llevar cinturón de seguridad por poner otro ejemplo, es una decisión personal que sólo atañe a quien realiza dichas acciones, y que además debe ser tomada en total libertad. Si alguien desea ir en el balde de una camioneta a sabiendas de los riesgos implícitos en éste, esa es una decisión que debe descansar en uno, no en la autoridad. El problema principal aquí es que las autoridades, y la legislación que puede ser cualquier cosa que un grupo de asambleístas determine, sí, así como se lee: ¡cualquier cosa! Están por encima de las decisiones y derechos individuales de las personas de carne y hueso.

El atropello, el abuso de autoridad, la discrecionalidad, la aparente falta de sentido común, o humanidad, autoridades de tránsito diciéndote que debes y que no debes hacer cual si fuésemos niños carentes de criterio, e incluso el pobre animal muerto son sólo manifestaciones de no analizar, reflexionar y quejarnos sobre el hecho que subyace en todo esto: el que no debemos depositar nuestra fe ciega en la legislación y el estado, pues existen cosas sobre las que no debería legislarse tales como que hacer con tu vida y tu propiedad siempre que respetes los derechos de los demás.

La errónea creencia de que hay que respetar a ciegas todo aquello que se llame ley (entiéndase legislación) y, además el esperar que sean las autoridades las que determinen qué es o qué no es lo correcto, nos ha llevado a la situación particular (destaco el hecho particular pues sólo es la punta del iceberg) de que en esta ocasión tengamos a un perro muerto y a un agente de tránsito despedido.

Recordemos por un lado que lo actuado por Adolfo Hitler se hizo en apego a la legislación por los nazis elaborada, y que muchas de las acciones de la revolución ciudadana fueron posibles dentro de un estado de legalidad, más no de derecho.  La jaula totalitaria de la que somos víctimas los ecuatorianos por continuar con el ejemplo fue creada por la gente de Alianza País en muchos casos manejándose dentro de los cánones legislativos por ellos diseñados. Lo que muestra claramente que las autoridades haciendo respetar la ley (legislación) no necesariamente están haciendo lo que es justo y correcto. Pues lo que es justo y correcto es aquello que reconoce que los seres humanos tenemos ciertos derechos que no son materia de legislación, y que dentro de esa esfera de derechos: vida, libertad y propiedad no debe, ni debería autoridad alguna decirnos que hacer. Reiterando nuevamente la expresión: siempre que se respeten los derechos del prójimo.

Para finalizar si pudiese resumir la intención de este escrito, lo expresaría de la siguiente manera:
A mi ninguna autoridad me tiene que decir que hacer o no hacer dentro de mi vehículo (situación particular) o con mi vida, esa es una decisión personal y sobre la que no tengo que rendirle cuentas a ningún agente o autoridad siempre que respete la norma máxima de convivencia: respetar los derechos del prójimo de la misma manera en que espero sean respetados los míos.

Con ello, sólo resta decir que la muerte del perro en cuestión y la pérdida del empleo por parte del agente de tránsito son sólo (y lamentables, por cierto) manifestaciones de un sistema en el que los derechos individuales de las personas son ultrajados por los estados, y sobre la que los ciudadanos hemos retrocedido en la defensa de nuestra libertad.

Seguimos conversando,

Joselo Andrade Rada



29 de diciembre de 2017

La verdad sobre las causas del salario y el empleo en el Ecuador






La verdad es la primera vez que hago una entrada compartiendo un vídeo del Programa Contrapunto Liberal del Instituto Ecuatoriano de Economía Política, sin embargo, y más allá de que esta entrada funciona como piloto, este programa estuvo "modestia aparte" bastante bueno.



Seguimos conversando,



Joselo Andrade

30 de noviembre de 2017

La isla de las fantasías y la revolución ciudadana



El avión jefe, el avión seguro fue la frase que se escuchó aquel día con la llegada del tirano Rafael Correa al aeropuerto de Guayaquil, llegada por cierto que tuvo que realizarse en medio del casi hermetismo y con una salida por parte del ex mandatario que asemejaba haber salido por la ventana y no llegar por la puerta grande, pues en este terruño nadie lo quiere. Sin embargo, mis reflexiones de hoy no van por esa línea, hoy me pregunto ¿cuál de los dos Lenín o Correa en realidad cree que aquí sus fantasías se harán realidad?

Los revolucionarios viven al momento una aparente disputa, pero no de fondo como bien aclarara desde el principio el propio Lenín Moreno, en lo que en realidad no concuerdan es en ¿quién realmente tiene el poder? El primero, Lenín Moreno conoce que su legitimidad no es tal. Toma el poder en medio de la oscuridad de un apagón informático, llega a éste con ¾ partes de una herencia maldita tanto por la crisis que hereda, como por el equipo que recibe y sin embargo, lo que le preocupa no es enderezar lo ya torcido por Alianza País durante la década espantosa, su preocupación es tomar el poder, sí en todo el sentido de la palabra y para ello debe acabar (al menos aparentemente) con el líder de la banda y por supuesto, con sus sumisos aliados.

En la otra esquina está el mandatario más acomplejado, resentido, ególatra y perdido que ha tenido tierra ecuatoriana, cuyos destrozos aún pagamos y seguiremos pagando por algunas generaciones, sin embargo, para continuar con el paralelismo de la isla de la fantasía (y que me disculpen los productores de tan extraordinaria serie de los años setenta) supongo que éste último, cree realmente que aquí se harán realidad. En ella, es decir en su fantasía, la gente llega a recibirlo cual mesías bajado del cielo, los sumisos llegan con oro, incienso y mirra, la estrella de diciembre va señalando el camino de su aparición y finalmente, todos llegan a adorarle (que casualidad que estemos a puertas de diciembre), pero la realidad pasa por otro lado, llegó por la ventana, la gente de Guayaquil quería arrastrarlo y en el resto del Ecuador sucede igual, a sus manifestaciones no va nadie y tal es así, que sí fuese de otra manera ya lo habrían publicitado, recuerden que si de algo sabían los revolucionarios verdeflex era de propaganda, aunque esta nunca reflejara la realidad.

Finalmente, ninguna de las dos fantasías se hará realidad. A Lenín Moreno preocupado por la toma del poder, éste le será esquivo aún ganando la consulta popular, pues la única forma de legitimar su mandato no será solo cambiando las formas, sino también cambiando el modelo. Lo que equivaldría a sostener que declare ya no ser ni socialista, ni revolucionario. Sencillamente no puede, por las mismas razones por las que no puede ser culpado Glas de todo lo que se le acusa, porque también tiene rabo de paja; y, por otro lado, al mesías del pueblo sumiso sólo le queda el olvido, y reconocer que en este país sus fantasías ya no tienen ninguna oportunidad. Aprovecho estas líneas para indicarle a este último, que me gustaría verlo vacacionando junto a aquel por el que ponía las manos al fuego.

Seguimos conversando,


Joselo Andrade Rada