21 de diciembre de 2016

Otro maldito semáforo


Un artículo no apto para políticamente correctos  

Otro maldito semáforo es una crítica a la única, desafortunada y usual práctica de a todo problema de tránsito, supuesto o real intentar solucionarlo con la colocación de uno de estos aparaticos que para quien no lo sabe, generalmente contribuyen a generar aún más problemas, entre ellos, pérdidas de tiempo, mayor congestión vehícular y pérdidas de productividad que desembocan en temas tan inverosímiles como mayor calentamiento global y desaceleración potencial del crecimiento de la economía.

Desde ya te reto a leerlo hasta el final, puesto que tiene un final inesperado...

Empecemos por el principio, el otro día tuve que pasar por una calle que suelo utilizar a diario, se trata de la calle Higueras y Costanera (actual Manuel Rendón Seminario) en Urdesa Central ubicada en la ciudad de Guayaquil y para mi sorpresa, al virar a la derecha bajando por el paso a desnivel que conecta el Albán Borja con Urdesa habían carros atrapados en el tráfico. En los más de 25 años que llevo pasando por dicha calle jamás había habido autos haciendo fila, salvo los casos de triste recordación de las famosas batidas de la CTE o en su defecto ante algún hecho extraordinario. Sin embargo, ahora y para mi asombro existían carros haciendo cola, donde nunca antes los hubo. Al principio exclamé ¡Vaya! ¡Aquí! ¡No puede ser¡ Segundos después el horror se hizo ante mis ojos ¡Otro maldito semáforo¡ ¡No puede ser¡ ¡Simplemente no puede ser¡

Imagino que a estas alturas algunos empezarán a reaccionar según lo dispone el paradigma, los semáforos ayudan a coordinar el tráfico, son necesarios y de hecho, en ausencia de ellos esto sería un caos… Sí mi amigo, no espero mucho de estas líneas. No espero convencerte en este momento, el vigilante de tránsito, el semáforo y otros elementos de señalética, están ahí desde antes de que llegues, la gente no los cuestiona, se asumen como necesarios… ¿a quién se le ocurriría cuestionarlos? Pues parece que ya conoces a uno. Pero sólo demos unos pasos en aquella dirección… te pido continúes conmigo unas líneas más, pues de eso se trata el conocimiento y la ciencia, de cuestionar lo aprendido. No descalifiques aún a este servidor antisistema.

En primera línea, lamentablemente a partir de ahora veremos innecesariamente autos donde jamás los hubo, un punto más de no circulación fluida a lo largo de nuestra ciudad. Es cuestión de que pases por ahí para que seas una víctima más del tráfico en un lugar donde nunca antes existió.

Segundo, aunque no lo creas el intento de coordinación que realiza un semáforo no es superior a la capacidad de reconocer circunstancias cambiantes, siempre diferentes y contextos que el cerebro humano sí puede reconocer. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado perdiendo el tiempo frente a un semáforo en rojo, a sabiendas que por la otra calle no pasa ni un alma? ¿o frente a un vigilante de tránsito quien tenía por casualidad un semáforo un par de metros arriba sobre su cabeza? O aún más innecesario un semáforo a las 02h30 de la mañana deteniéndote (cosa que por cierto en nuestra ciudad es un atentado a la seguridad personal o de nuestra propiedad, léase auto) cuando no existe ni una persona o automóvil en cualquiera de las direcciones que mires.

Vamos algo más hacia adelante, los semáforos si bien es cierto  cambian de color para intentar coordinar el tránsito vehícular, no logran bajo ninguna circunstancia reflejar los cambios respectivos en las condiciones del tráfico vehícular, no logran captar realmente lo que está sucediendo, no pueden percibir con la rápidez, inmediatez y contextualización adecuada, lo  que quien está delante del volante con sólo una mirada si logra comprender.

Se me dirá sin embargo, pero y entonces ¿que propones? ¿eliminar los semáforos? Mi respuesta es aún más sorprendente, claro que sí. Sin embargo, por ahora me conformo con que consientas conmigo en que la colocación de semáforos no puede, ni debe ser bajo ninguna circunstancia la primera respuesta a lo que alguno suponga es un problema del tráfico. Es más, insisto en lo que hasta ahora he dicho, el semáforo de hecho, es la mayor parte del problema que te mantiene perdiendo horas y horas en la calle cuando podrías estar con tu familia o simplemente haciendo algo más útil.

Problemas adicionales y relativos a la semaforización

Como todo dentro del sector público, existen intereses e incentivos que conducen a que exista por lo menos, un mayor número de semáforos de los que realmente (y me refiero bajo el enfoque dentro del paradigma) se necesitan… baste para los curiosos leer un poco sobre Public Choice (Escuela de la Opción Pública) y sacar sus propias conclusiones sobre estas y otras cosas.

Hay también otro problema de naturaleza distinta, el de los límites de la razón y comprensión humana, que nos llevan naturalmente a sostener que donde quiera que exista un problema de esta naturaleza (pregunta que de por sí ya entraña en sí misma sus propias complejidades) la solución deba ser un semáforo, sin jamás tomar en cuenta que incluso bajo el escenario en el que desaparezca el aparente problema en dicho punto, aparecerá en otro lugar, bajo diferente forma y probablemente con resultados inesperados. Es algo así como lo que se ve y lo que no se ve que tan genialmente escribía Henry Hazlitt en su libro Economía en una Lección.

Para finalizar pues más que convencer, quería en esta ocasión expresar parte de mi enojo, quisiera decir, que no se trata de eliminar semáforos bajo el supuesto de que esto sólo podría ser posible en una sociedad desarrollada y de primer mundo, sino que es precisamente pensando en ese ser humano de carne y hueso que está detrás de un volante que sé que al menos disminuyendo el número de semáforos nos iría mejor, perderíamos menos tiempo, llegaríamos más temprano y elevaríamos aunque parezca irreal el nivel de productividad de nuestra economía y con ello, nuestro nivel de vida.

Dejo a ustedes primero las fotos de la esquina en cuestión y luego unos vídeos que para su asombro son parte de la evidencia de que vivir en una sociedad sin semáforos es posible, y que no se trata de algo teórico, sino de algo que está sucediendo en muchísimos lugares del mundo.

Pd: Ten la mente abierta a nuevas ideas o serás un esclavo de las que ahora posees.

Seguimos conversando.

Sin semáforos en Holanda


Ahora en un país más cercano al nuestro



Ahora en la India


1 comentario :

  1. Interesante, un da ludos desde España, pero aparte de los semaforos existen otras señales más "flexibles" como señales de ceda el paso, stops, pasos de cebra y la regla de la derecha ¿Aún no se conocen esas señales en Ecuador?

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